¿Qué dijo? Nacho Rivero envía recadito a Nicolás Lacamón
¿Mensaje directo de Rivero a Larcamón? El referente celeste soltó unas palabras que ya hacen eco en Cruz Azul.

La relación entre Cruz Azul y uno de sus últimos grandes referentes llegó a un punto de quiebre inesperado. La salida de Nacho Rivero, capitán y símbolo reciente de la Máquina, no solo modifica el armado del plantel rumbo al Clausura, sino que también deja al descubierto tensiones internas que hasta ahora se mantenían lejos del foco público. La decisión no pasó desapercibida para una afición que venía ilusionada con un proyecto que parecía sólido y competitivo.
Un proyecto que parecía encaminado
El ambiente en La Noria era de optimismo. La directiva había logrado cerrar la llegada de Agustín Palavecino tras una dura pulseada con el América, un movimiento que reforzaba la idea de que el equipo dirigido por Nicolás Larcamón estaba listo para dar un salto definitivo. Con refuerzos clave y una base consolidada, muchos veían a la Máquina como un serio aspirante al título.
A partir de aquí aparece la noticia importante. De manera sorpresiva, se confirmó que Nacho Rivero dejaba el club, una determinación que cayó como balde de agua fría en el entorno celeste y que obligó a replantear el presente inmediato del equipo.
¿Qué motivó la salida de Nacho Rivero de Cruz Azul?
Oficialmente, el movimiento se intentó justificar desde el aspecto deportivo. A sus 34 años, algunos señalaron un posible descenso físico como argumento lógico para la decisión. Sin embargo, dentro del club se maneja otra versión: Larcamón habría iniciado una reestructuración profunda del vestidor, priorizando un nuevo orden interno y reduciendo la influencia de los líderes históricos.
El antecedente inmediato fue la salida del “Cuate” Sepúlveda. Con Rivero, la señal fue aún más clara. El entrenador parece decidido a construir un grupo donde no existan voces que puedan cuestionar su autoridad, apostando por un liderazgo renovado y alineado a su idea futbolística.
La frase que expuso la tensión
El momento más revelador se produjo en el aeropuerto de la Ciudad de México. Mientras Rivero se preparaba para viajar y cerrar su llegada a Xolos de Tijuana, fue consultado sobre su relación con Nicolás Larcamón. Su respuesta fue breve, medida y contundente: habló de una “relación de cordialidad”.
En el lenguaje del fútbol, esa expresión suele esconder mucho más de lo que dice. No hubo agradecimientos extensos ni palabras de respaldo. Solo profesionalismo. Un indicio claro de que el vínculo estaba lejos de ser cercano y que la decisión de su salida no fue consensuada.
Además, el mensaje del mediocampista hacia la afición, pidiendo que no estuvieran dolidos por su partida, sonó más a despedida resignada que a cierre natural de ciclo. Rivero entendió que ya no tenía lugar en el nuevo proyecto.
Nacho Rivero sobre su relación con Larcamón:
— Adrián Esparza Oteo💎 (@A_EsparzaOteo) January 7, 2026
“Son cosas que se quedan dentro de lo que es Cruz Azul, fue una relación cordial”
“Al aficionado decirle que no esté triste, es futbol” pic.twitter.com/sW9RGZy3p1
Un vestidor que cambia de rostro
La marcha del capitán deja un vacío simbólico. Más allá de su aporte en la cancha, Rivero representaba carácter, liderazgo y sentido de pertenencia. Su salida confirma que Cruz Azul entra en una etapa distinta, con menos peso de referentes y más protagonismo de caras nuevas.
Larcamón apuesta fuerte. El tiempo dirá si la “limpia” del vestidor fortalece al grupo o si, por el contrario, la pérdida de figuras como Rivero termina pasando factura en los momentos decisivos.
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